Top Chef y Vidanta Acapulco: sabores vivos en un paraíso terrenal

Dicen que la realidad siempre superará a la ficción, que la vida llega y te da una bofetada de felicidad o de vicisitudes mostrándote que pisar este suelo tiene ese agridulce sabor que te deja tu libro favorito o una buena película, pero en carne propia.

Por Tania Hdez. Palomares

Quizás es por todo esto que deleitarse con la vida y celebrarla se vuelve imperante: alimentar el alma con arte, el corazón con abrazos y los sentidos con deliciosa comida, bebidas y paisajes.

México, como bien sabemos ya, cuenta con todos esos elementos en cada rincón de su territorio, pero nada más cercano y casi segunda casa que Acapulco, ese pedazo terrenal más parecido al paraíso

No solamente se encuentra a 45 minutos de distancia en avión, sino que en carretera tampoco inviertes muchas horas, sin contar que puedes encontrarte con cielos y caminos inigualables.

Tiene un clima de envidia, olas dignas de premios —que deberían existir— y sus típicos sabores que jamás dejan de sorprendernos. Por si fuera poco, cuenta con uno de los resorts más apacibles, cómodos y de hermoso diseño: Vidanta Acapulco.

Reconocidos como unos de los desarrollos de mayor calidad y prestigio en nuestro país y Latinoamérica, Vidanta y su gente nos reciben con una mano en el corazón y una sonrisa inmensa que ilumina el ya alegre ambiente. No es de extrañarse que de entre los muchos premios recibidos, sea uno de los Great Place to Work en México, pues todos sus colaboradores muestran no sólo calidad en el servicio, también en el trato humano: es como si estuvieras entre amigos.

El pasado sábado 7 de octubre esta gran familia guerrerense nos recibió en sus comodísimas instalaciones para ser partícipes de un convivio delicioso en todos los sentidos y con todos ellos: la cena Top Chef, en la cual pudimos deleitarnos con los platillos preparados por los dos ganadores de las primeras temporadas en México Rodolfo Castellanos y Gabriel Rodríguez, así como del chef corporativo de la cadena Alexis Bostelmann; Rodrigo Alcocer, chef pastelero de Vidanta Riviera Maya; y del equipo de Vidanta Acapulco: Daniel Hernández y Francisco Pimentel, chef ejecutivo y chef pastelero, respectivamente, acompañados en todo momento del mixólogo cuasi circense: René Ramos, líder de la barra de Nektar at Vidanta, quien nos deleitó con cinco cocteles no sólo deliciosos, sino bellos a la vista.

Si ya es naturaleza de Acapulco tener paisajes impresionantes, las instalaciones remodeladas de la sede enaltecieron el panorama. El ambiente de fiesta que se respiraba era iluminado por la atención y la disposición del espacio y de las cuatro estaciones gastronómicas, la mesa de postres y la barra en medio.

La velada comenzó con la presentación del espectáculo artístico del Mayan Palace Playa; danzas regionales, acróbatas, un divertido clown y música en vivo fueron del disfrute colectivo.

Si el food porn puede deleitar nuestras pupilas y hacer agua la boca a través de una pantalla, ver en vivo a todo color y olor las preparaciones de estos chefs, sobrepasa el entendimiento de nuestros estómagos. En la primera estación, del chef Rodolfo Castellanos, nos encontramos con una tostada de jurel y chicharrón con aguacate, chile y chilhuacle y sandía; pozole verde de mariscos y pescado; y codorniz a la parrilla en mextlapique de vegetales.

Para continuar bebimos un “Azur Yoli Tonic”, de vívido color azul, el cual contenía ginebra Tanqueray, licor de curaçaoazul, manzanilla, agua tónica Fever-Tree, refresco Yoli y limón amarillo. Los manjares fueron magia al paladar: un “Vuelve a la vida” con ostión ahumado, un pescado zarandeado con puré de piña en tortilla recién hecha de maíz azul; y elote baby con salsa holandesa de pápalo y avellana, ¡maravilloso!

Pero el mixólogo estrella aún tenía sorpresas esperando, lo siguiente fue un seco “Negrete”, hecho con tequila Silver Patrón, Campari, Vermouth dulce y bitter de cacao, el cual elegimos para degustar la cuarta estación del chef Daniel Hernández, que estuvo integrado por tiritas de pargo rojo estilo Zihuatanejo con chile güero; caldo de camarón de Castilla con cuatete, perfumado al epazote y mezcal guerrerense; tacos de barbacoa costeña con salsa pajarita y pipiza; además de tornedos de róbalo estilo “Barra Vieja”.

Aún faltaba un coctel, y el destino nos reservó a “Rosita Valiente” para cerrar la noche con broche de oro: tequila 1800, Campari, jugo de toronja, jugo de limón y miel de abeja fue la mezcla que nos terminó de consentir esa noche llena de sabor, comodidad y ambiente inigualable, recordando una vez más que la vida es el presente, y que todo se ve y sabe mejor en la vida real.