EL MARIDAJE PERFECTO PARA LA GASTRONOMÍA MEXICANA

Por Sergio Ramos

Los sabores intensos de la comida nacional casan muy bien con los vinos de la Rioja por la frescura que dejan en el paladar.

En 2010 la gastronomía mexicana fue declarada como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO. Es un reconocimiento internacional a una de las cocinas más complejas, variadas y extravagantes del planeta. Maridar la gastronomía nacional es una tarea complicada sea en acompañamientos de contraste como de seguimiento, es decir, con bebidas que se opongan radicalmente al sabor de la comida o que resalten alguno de los elementos, o con aquellas que tengCaptura de pantalla 2016-04-18 a las 19.24.14an sabores parecidos.

Sin embargo, un buen vino siempre representará el maridaje perfecto para la gastronomía mexicana. Sea una cochinita pibil, un mole poblano, un pescado a la Tikinxic, camarones al coco, mixioneta de carnero o unas simples y deliciosas tlayudas o sopes. Cualquier platillo de cada una de las regiones de México queda bien con un tinto, un blanco, un rosado, siempre y cuando se trate de vinos bien elaborados.

Vinos de la DOCa Rioja sirven de maridaje para cualquiera de los platillos mencionados. La razón: la herencia cultural de la región ibérica que permea cada uno de los platillos mexicanos que son una combinación entre las raíces prehispánicas y la española.

Existen algunas causas por las cuales los vinos de la Rioja maridan con la comida mexicana.

  1. La acidez de los vinos acompaña bien la grasa de distintos alimentos .
  2. Los tintos son perfectos compañeros de alimentos con muchos ingredientes y condimentos.
  3. La astringencia de ciertos vinos impulsa los sabores sutiles de diversos platillos logrando que esos ingredientes aparentemente imperceptibles cobren fuerza en el paladar.

Algunas de las recomendaciones de DOCa Rioja para maridar es que no es recomendable degustar alimentos de emboques ligeros con vinos muy intensos porque este último predominará sobre el platillo y viceversa. Lo ideal es encontrar un equilibrio entre la intensidad de los sabores. Los blancos, por ejemplo, son ideales para los ceviches, los tacos de carnitas o pescados empapelados. Captura de pantalla 2016-04-18 a las 19.25.27Los tintos jóvenes, en cambio, se recomiendan para los chiles rellenos, entomatadas o tamales oaxaqueños.

Los vinos de Reserva de la Rioja, que presentan notas de cacao, vainilla, especias y frutos combinan con los moles oaxaqueños, enchiladas o una birria.

Lo importante es saber qué ingredientes tienen los platillos que vamos a comer para saber qué vino determinará el maridaje. A un platillo intenso corresponde un vino de sabores fuertes. A uno ligero, digamos un postre, le va bien un rosado de notas afrutadas o acarameladas.