Le Diner en Blanc, cinco años brindando con Moët & Chandon en la Ciudad de México

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Le Diner en Blanc, cinco años brindando con Moët & Chandon en la Ciudad de México

Por Diana Alarcón Elizondo

@dianapat23

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¿Te imaginas estar en un espacio público en tu ciudad cenando, brindando con champagne y disfrutando de la vida junto con miles de amigos y desconocidos todos vestidos de color blanco? Pues esta experiencia única, la puedes vivir Le Diner en Blanc, el picnic más “chic” del mundo y que en este 2016 cumple sus primeros cinco años de realizarse en Ciudad de México, con un éxito rotundo y siendo hoy día, uno de los eventos más concurridos y esperados en el país.

Pero hablemos un poco de los inicios de este original encuentro, que se ha vuelto uno de los favoritos y más esperados en México. Todo comenzó en 1988 en Paris, cuando François Pasquier organizó una comida familiar al aire libre. Como eran tantos los invitados, y para que no se perdieran en el lugar, les pidió usar ropa de color blanco para poder distinguirlos con mayor facilidad entre la multitud de un domingo cualquiera. 
Lo que comenzó como un evento de “amigos y familia” transmitido de boca a boca” ha crecido hasta convertirse en una sensación internacional, que se celebra actualmente en más de 70 ciudades en 25 países del mundo. Tan solo en la Ciudad de La Luz, se congregan 10,000 personas, incrementando este numero año con año.

Le Diner en Blanc tiene como finalidad, el simple hecho de celebrar la vida y de convertir un ambiente buena vibra que se respira por todos los rincones del lugar, una ubicación que se guarda en secreto hasta el último minuto. Este es uno de los toques de originalidad del evento…el permitirnos sorprendernos con cada uno de los detalles que se tienen preparados.

En el 2012, la Ciudad de México, fue la primera en llevar a cabo este acontecimiento en Latinoamérica. La primer ubicación fue la Plaza Manuel Tolsá en el Centro Histórico, teniendo como fondo el maravilloso Museo Nacional de Arte (MUNAL). Esa noche de noviembre, más de 1,100 personas presenciamos un evento indescriptible ante nuestros ojos, mientras que una cantante soprano amenizaba la atmósfera. Las locaciones de los años siguientes han sido el Lago de Chapultepec, la Plaza de Santo Domingo y el Carcamo de Dolores.

El proceso para preparar este evento no es tarea sencilla y conlleva de un trabajo de tiempo completo. El equipo está comandado por Eduardo Uribe, quién supervisa hasta el más mínimo detalle para crear la noche perfecta esperada por muchos.

Los patrocinadores de la noche como American Express, Jaguar y Land Rover, además de Moët & Chandon, juegan un papel crucial para la realización del evento.

Para Moët & Chandon, el participar en Le Diner en Blanc, le ha brindado una de las plataformas de branding y posicionamiento de marca más importantes del año. Ambos reflejan su mismo ADN francés, convirtiéndose en una dupla perfecta entre celebración y glamour.

 

 

Le Diner en Blanc, se convierte en una nueva forma de poder disfrutar de las estrellas y sobre todo de valorar nuestros espacios públicos, que son nuestro patrimonio. El prepararse para asistir se convierte en todo un ritual. Para empezar, el color blanco y la elegancia de los outfits, son básicos. El siguiente paso es llevar a un acompañante, además de tu propia mesa con dos sillas, una deliciosa cena, vino ó champagne para brindar. Antes, durante y después del evento estarás siempre apoyado por un líder de grupo, que se convertirá en tu guía dentro del autobús que te será asignado. Si, leíste bien…todos llegan al lugar en autobús y regresan de la misma forma.

Durante el evento habrá que seguir distintas reglas, como respetar el horario de la cena y la fiesta, recoger la basura del lugar y llevársela hasta sus casas, ya que también se busca el fomentar la cultura, el civismo y las buenas costumbres, que ayuden a generar una convivencia positiva.

La finalidad principal de Le Diner en Blanc es la unión de las personas y sacar lo mejor de nosotros mismos. Ante la adversidad, los mexicanos podemos sentirnos privilegiados y orgullosos de habitar dentro de una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, llenas de cultura, riqueza histórica, y sobre todo mucha gente buena con el corazón del tamaño de nuestra ciudad. Esta noche en blanco es una digna ventana para presumir México ante los ojos del mundo.

¿Qué sorpresas nos deparará este año Le Diner en Blanc en su quinta edición?…ahí estaremos junto con otros 4,999 invitados para contarlo…primero Dios y mis tacones blancos que me llevarán a ese lugar secreto, y que seguramente nos dejará con un gran sabor de boca como siempre.