¡Señor barbero, otro whisky por favor!

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¡Señor barbero, otro whisky por favor!

Por Diana Alarcón Elizondo

@dianapat23

Aprovechando que aún es noviembre, desde hace algunos años se lleva a cabo en México y en muchas partes del mundo, la campaña No Shave November, un movimiento social que consiste en dejarse crecer la barba. Es decir: no afeitarse durante este mes, el penúltimo del año.

Después de que en el mes de octubre se ha apoyado a las mujeres que padecen cáncer de mama con el objetivo principal de concientizar y recaudar fondos para apoyar la prevención, investigación y educación acerca de este mal.   En este mes se realiza algo similar  para el prevenir el cáncer  de próstata y testicular. La idea es dejar crecer el cabello y barba, como muestra de apoyo hacia las personas que tienen este padecimiento y lo pierden cuando se someten a las quimioterapias.

Desde hace un par de años el aspecto en general de los hombres es un trending topic, que muchas de nosotras agradecemos, ya que se le pone especial atención a la barba y al cabello.

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Las barberías han existido desde hace muchos años, si no pregúntale a tu papá o a tu abuelo, no dudo que cuando eras chiquito también te llevaban, sobre todo cuando ibas a entrar a la escuela. La diferencia es que hoy en día, se les ha puesto más atención y se han conceptualizado, siendo ahora lugares llenos de diseño, decoración y distintas amenidades que hacen que los hombres ya no quieran salir de ahí.

Hoy en día estos sitios son verdaderos centros de culto con la más alta tecnología, se han convertido en una experiencia sensorial sólo para el mercado masculino. Mientras los afeitan o les cortan el cabello, platican con los otros clientes y maquinan la solución para lograr bajar el precio del dólar, seducir a la mujer de sus sueños, mientras su barbero de confianza se vuelve su psicólogo o confesor.

Un toque de modernidad es lo que ofrecen estos lugares, al invitarlos a tomar un whisky y así hacer el ambiente más relajado y volverlo un estilo de las antiguas barberías.

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No es casualidad que el whisky sea una de las bebidas más solicitadas en estos lugares donde muchas de nosotras quisiéramos estar para darnos “taco de ojo”. Para muchos esta bebida puede significar el tener un gusto exquisito, rudo y de demostración de hombría. Para otros con alma de poeta sibaritas, lo aman por sus toques de sabor a madera y carbón. Se dejan llevar por su historia, datos curiosos, se extasían con sus procedimientos de elaboración. Los expertos en el arte de la cata, se vuelven sus máximos exponentes.

Los amantes del whisky también dan la vida por obtener sus ediciones limitadas, o las que tienen 12 o 18 años de elaboración, en el fondo saben que esas botellas los han elegido y han estado esperando por años.

Algo así como para quienes aprecian los sabores de un vino, quienes antes que nada piensan en todo lo que tuvo que pasar antes de llegar a sus labios y se vuelve una experiencia única e irrepetible para ellos.

Muchas marcas de whisky como Jack Daniel´s o Macallan han adoptado a las barberías como uno de sus centros de consumo y de branding más importantes, saben que una gran parte de su mercado potencial está ahí, siendo una importante herramienta de engagement sin verse forzado.

El resultado de esta experiencia además de un servicio de primera, es el reflejo de un hombre que disfruta de los placeres del whisky con moderación, y que se toma el tiempo para cuidar de su aspecto de pies a cabeza. Estos placeres los agradecemos con el alma, ya que la fantasía donde el sexy leñador que viene a salvarnos, siempre está en nuestra cabeza cuando pasamos por un lugar de esos y si trae consigo una botella de whisky ¡pues mucho mejor!