Rammstein y el fuego para beber

Por Arturo Flores @ArturoElEditor

Es usual que el grado etílico de un buen vodka oscile entre los 38 y los 40 grados. Esto responde a que, cuando los rusos lo crearon, necesitaban que se tratara de una bebida que no se convirtiera en hielo con facilidad. El alcohol se congela a temperaturas mucho más bajas que el agua.

Un elíxir tan poderoso sólo es apreciado por gargantas bien curtidas. Una de ellas, la del vocalista de Metallica. James Hetfield se retiró de la bebida precisamente después de experimentar un encuentro del tercer tipo con uno de los vodkas más célebres que existen. Cazador por deporte –porque asesinar zorros es considerada una disciplina igual que martirizar toros un arte–, el músico se embarcó hace más de una década en un viaje a Siberia. El objetivo era cazar un oso, pero el frío tan intenso, así como las malas compañías de quienes fueron con él, le dijeron que para sobrevivir en condiciones tan extremas debía someterse a una dieta basada en varios shots de Smirnoff. Muchos en ayunas y otros tantos antes de dormir.

Al regreso de su travesía, en la que no cazó nada excepto una congestión alcohólica gravísima, James resolvió dejar para siempre el trago.

Su relación con el vodka venía de mucho atrás. En una entrevista con Rolling Stone confesó que lo último que compartió con Cliff Burton, antes de que el primer bajista de Metallica falleciera en un trágico accidente en 1986, fue una botella de vodka. Esto antes de que el chofer diera un volantazo a consecuencia de que la carretera con destino a Copenhague estaba cubierta de nieve y Cliff saliera despedido por la ventana.

Para los fanáticos de Metallica no resulta extraño que a mediados de los ochenta a la agrupación se le conociera cariñosamente como “Alcoholica”. La historia detrás de este nickname tan revelador proviene de una camiseta que uno de sus fans en Europa se mandó hacer. En ella, la portada del disco “Kill ‘em all”, el primero en la historia del grupo, aparecía modificada. En vez del martillo había una botella de vodka Smirnoff y la leyenda “Mátalos a todos” había sido cambiada por “Drink ‘em all” (Bébelos a todos).

13595366_10154210744052088_1857677848_n

“Moscú ¡Mira! ¡Pioneros por aquí y por allá, que cantan canciones de Lennin! Moskau. Rammstein”

Pero la relación entre el rock duro y el vodka, que no es menos que heavy metal para beber, no acaba ahí. Un ejemplo más es el de la banda española Mägo de Oz, que incluyó en su décimo disco Gaia III: Atlantia (2010), una track titulado “Vodka’n’roll”. De acuerdo con la historia del disco (porque los madrileños sienten una fascinación por contar cuentos con su música) así se llama la bebida que los atlantes ingerían en sus festejos: vodka’n’roll.

Y si ya vamos encaminados a elaborar un playlist dedicado al vodka, no podemos dejar fuera a la máquina alemana Rammstein.

El grupo estará de visita en México el próximo 23 de julio como plato fuerte del Corona Hell & Heaven Metal Fest en el Autódromo Hermanos Rodríguez.

Si bien el sexteto es famoso por lo estruendoso de su música, además de la resistencia de sus hígados, no es por eso que decidí incluirlos en este recuento. El motivo es que mientras otros grupos han lanzado su propia marca de cerveza –de lo cual hablé en el número anterior de Apasionado– los teutones se mandaron hacer su propia etiqueta de vodka.

Se llama “Feuer und Wasse” (Fuego y agua), igual que una de las canciones más representativas del grupo, incluida en su disco “Rosenrot” (2005). Es una bebida Premium con 40 grados de alcohol que se fabrica y vende exclusivamente en Berlín. La botella trae impresa la identidad de la banda. Aunque por el momento sólo se puede conseguir en Europa, también se puede ordenar por Internet a precio de 40 euros la botella más el envío.

Curioso el nombre que le pusieron, si tomamos en cuenta que vodka quiere decir, precisamente, “agua” y que a mucha gente no le gusta beberlo porque le “quema” igual que el fuego. Digamos que algo muy parecido a lo que pasa con las canciones de Rammstein.

Hay para quienes son tan necesarias como el agua y a otros que les sientan como fuego en los oídos.

Yo, en lo personal, estaré ahí, en el Hell & Heaven para decir: Prost.

shutterstock_222081814

Yulia Grigoryeva