La espuma californiana

espuma californiana

San Diego ha cambiado; la cerveza ha dejado una huella imborrable en la ciudad y ha reconfigurado su esencia. Hoy es una ciudad cool que cuenta con más de 100 cerveceras locales que aman lo que producen, otorgándole así el nombre por el que es conocida ahora: la capital de la cerveza artesanal en América.

San Diego es una ciudad que ha tenido mil rostros, una ciudad que ha sido conocida por distintas cosas; durante mucho tiempo fue un destino familiar que se visitaba para conocer su reconocido zoológico, después se convirtió en un lugar de paso para ir de shopping por su cercanía con la ciudad fronteriza de Tijuana. También ha sido reconocida por albergar, desde hace casi cincuenta años, la convención más grande a nivel mundial de Comics: Comic-Con, donde se dan cita alrededor de 150 mil personas cada año para celebrar el mundo del entretenimiento. Sin embargo, desde hace unos años, San Diego ha experimentado un revival como destino de sofisticación y bon vivant . Con las buenas bebidas y la gastronomía como pilares, se ha construido en San Diego una nueva cultura que encumbra la vida sibarita. Una oleada de nuevos restaurantes con una propuesta gastronómica casi contracultural, así como el florecimiento de cerveceras locales, han sido el estandarte que ha llevado a San Diego a convertirse en una ciudad hip .

Siempre estamos hablando de comer y beber; cuando narramos e intentamos transmitir la experiencia de algún escape que hayamos tenido, esto no es la excepción. Los sitios donde disfrutamos de aquel exótico platillo o aquel coctel maravilloso, siempre serán punto de referencia de la narrativa de viaje. Cuando uno visita San Diego, pasa más o menos lo mismo, sobre todo en una ciudad que ha abrazado la cultura de la cerveza a tal grado que está lista para acompañar todos los alimentos del día. No sólo para una tarde soleada o unos snacks, como se acostumbra regularmente. De hecho, uno puede iniciar el día haciendo una parada (eso sí, muy temprano, para evitar las largas filas) en Donut Bar (631 B St, San Diego) para degustar una exquisita dona de pan francés o la Margarita donut para efectos más nacionalistas, con una selección de entre 20 de las mejores cervezas locales, incluyendo una Donut Porter, de la cervecera Resident. Sin duda, esta será el punto de partida perfecto para emprender la aventura y descubrir San Diego a través del lúpulo.

LA CAPITAL DE LA CERVEZA

La ciudad cuenta con más de cien cerveceras locales, las cuales experimentan en la creación de sus bebidas; no solamente con distintas cepas de materia prima, sino en la mezcla de sabores, procesos de añejamiento y variaciones de enfriamiento. El resultado, más allá de la variedad de productos es la construcción de una industria sólida para la ciudad que ha elevado el nivel en la calidad de las cervezas; además, este boom cervecero, que se ha dado también por incentivos gubernamentales al establecer regulaciones distintas para algunas cerveceras, ha reconfigurado el turismo de San Diego. Visitantes de todo el mundo, ahora, descubren una ciudad más dinámica, la cual ha recibido el mote de “La Capital de la Cerveza Artesanal de America”; en ella, uno como turista puede optar por reservar un espacio en alguno de los tours establecidos para recorrer distintas cerveceras locales. En Brewery Tour San Diego, por ejemplo, basta pagar 125 dólares para reservar un lugar en el transporte estilo safari que nos llevará a recorrer hasta tres cerveceras locales. Nos recogerá de un punto determinado, mientras llegamos al sitio contaremos con cerveza fría en latas para admirar la ciudad y se realizarán tres paradas en cerveceras artesanales. Una vez ahí, uno puede degustar de tres a cuatro tipos de cerveza en cada lugar, observar de cerca el “detrás de cámaras” de la creación de la bebida, degustar una comida y recolectar toda la información que cualquier geek de la cerveza desea conocer.

SABOR A TRES CAÍDAS

Belching Beaver (4223 30th Street) es la primera parada de nuestro tour. Esta cervecera surgió casi al instante, mientras Tom Vogel (ceo y manager) degustaba una cerveza en Port Brewing Company con sus amigos; de la nada surgió plantearse la posibilidad de abrir una cervecera por sí mismo. Este local se encuentra en North Park, una zona emergente de restaurantes y cerveceras que ha revolucionado a la ciudad con propuestas gastronómicas y de mixología, convirtiéndose en la zona más trendy de la ciudad para salir a cenar y a tomar unos tragos. En Belching Beaver uno puede degustar una amplia gama dentro de su producción, desde rubias hasta Stouts. Entre sus cervezas destacan dos favoritas instantáneas: Peanut Butter Milk Sout, simplemente irresistible, casi como si estuvieras bebiéndote el más exquisito de los chocolates Reese’s en un vaso; posee un cuerpo cremoso y aroma a cacahuate tostado con chocolate. Perfecta para degustarse con una bola de helado de vainilla. También la Me So Honey, de una suavidad única con un gusto final a miel.

1r

La siguiente parada, ahí mismo en North Park, fue en Fall Brewing Co.; se trata de un lugar relajado y cool que celebra la diversidad; ahí, hombres, mujeres, niños y perros conviven bajo el mismo techo. Uno puede degustar experimentaciones como la Apocalypse Pony, una magnífica Sout Imperial en nitro, producida con café local Dark Horse y vainilla real. Con un cuerpo cremoso, sabor sólido y la permanencia de la temperatura que le permite el nitro, es perfecta para olvidarse del fatídico Sol de las cuatro de la tarde, en pleno verano. También, para los amantes de la bicicleta esta cervecera creó un guiño con la 2am Bike Ride; se trata de una producción que emplea malta con chocolate, cebada tostada, hojuelas de avena y malta tradicional británica. Esto resulta en una fabulosa y corpulenta Stout. Ideal para disfrutar tranquilamente mientras se aprecia la memorabilia del lugar en las paredes, un ambiente relajado que paulatinamente comienza a ser dominado por las voces de la gente que empieza a abarrotar el lugar y la música más hipster de North Park. Antes de llegar a la tercera parada, obligado es detenerse en uno de los foodtrucks detenidos afuera de las cerveceras.

fall

El espíritu mexicano está arraigado en San Diego, de ahí que muchas de las propuestas gastronómicas locales retomen en gran medida la iconografía de dicha cocina. Guacamole, tacos de carne asada o tacos estilo Ensenada son la opción perfecta y práctica antes de detenerse en la última parada del tour, la cual es en un casi místico sitio llamado Thorn St. Brewery. Este lugar, que como vecino tiene un espectacular BBQ llamado Grand Ole bbq y Asado, cuenta con una lista de cervezas que desde su nombre nos despiertan la curiosidad.

La creatividad en sus títulos de inmediato nos hacen querer degustar todas las del menú. Entre las más espectaculares, está la Mob Barley, la cual cuenta con 10.5% de alcohol y es al final un híbrido entre vino y cebada; los sabores que ofrece son de pan tostado, higos y caramelo. Una delicia. Y para pasar la pena de que el tour se acercaba a su fin, con la última espuma para probar, nos tocó la Cocomotive, una porter robusta, con 8.3% de alcohol cuyo gusto evoca a un fresco macarrón sumergido en una cerveza con alto gusto a malta. Aunque es de sabor menos tostado que una Stout, la Cocomotive posee múltiples tonos de chocolate. Además, como cereza en el pastel, el proceso final de esta cerveza incluye coco orgánico tostado que se añade para conferir el mejor final feliz de la historia. Sin duda, con el último sorbo, se evocan los sabores que nos llevaron antes hasta ahí.

El cierre de estas degustaciones, es cierto, nos provoca nostalgia de inmediato. Pero también estos recorridos nos cultivan de a poco e inevitablemente nos convierten en aficionados de la cerveza. Aprender los términos, comparar, coleccionar estas bebidas y sobre todo experiencias, nos vuelve ávidos de seguir devorándonos lugares desconocidos a tragos. Por lo pronto, yo ya tengo mi lista de cerveceras que quiero visitar para la próxima ocasión; aprovechando que la ciudad está en constante cambio, y que ofrece a cada vuelta de la esquina cientos de sorpresas.