Ruta máxima de regiones vitivinícolas: Mendoza, Argentina

Nuestra última parada, por su historia e importancia regional, es Mendoza. Esta tierra magna por su calidad mineral y su benévolo clima es la cabeza del imperio vitivinícola argentino. Tradición y alta tecnología han fermentado perfectamente en la región, dando como resultado una gama de vinos de calidad suprema.
Mendoza es sin duda la capital del vino en Argentina, una provincia que comprende cinco grandes valles, cada uno con características propias y microrregiones que permiten el cultivo de una gran diversidad de cepas. Con 165 mil hectáreas dedicadas al cultivo de vid, la región es responsable de suplir el 60% de la producción de vino.
Entre enólogos argentinos existe el acuerdo de que el varietal Malbec es el que mejor se ha adaptado a la región. Existen plantas con más de 50 años de edad, en una zona donde el 86% de los viñedos están dedicados a la producción de éste.

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No obstante la predominancia del tinto varietal, el valle cuenta con espacios perfectos para variedades como Merlot, Cabernet Sauvignon, Sémillon y Chardonnay.
En Argentina el vino es parte fundamental de la cultura. No hay tango que mejor se baile sin antes compartir la copa, o asado que mejor se comparta si no es entre vino y amigos. Pues desde que Nichel Aimé Pouget introdujo las cepas y la técnica a la región de Mendoza, la vid se enraizó en el suelo y en el corazón tintardo argentino, que hoy sigue gozando del placer de la buena compañía y brinda por el recorrido más bello de América: la vida