LA GRANDEZA DEL CHAMPAGNE Y SU MÍTICO ORIGEN

Por Andrés Amor M. @andresamor11

Probablemente ya conocemos la historia sobre el origen de los espumosos, en la que Pierre Peringnon, un monje benedictino en la Abadia de Hautvilliers, Épernay se dio a la tarea de investigar qué pasaba con las botellas de vino, ya que al parecer explotaban al llegar el verano. Esperó pacientemente a que las botellas estuvieran a punto de reventar y destapó una de ellas. Se dio cuenta de que el vino había cambiado drásticamente, al beberlo notó aromas diferentes pero sobre todo unas pequeñas burbujas que recorrían su boca haciéndolo experimentar algo que nunca había sentido. Fue tal su emoción que gritó a sus hermanos: “Venid todos que estoy bebiendo estrellas”.

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La veracidad de la historia mencionada no estará en cuestión en este escrito, de hecho, muchas veces estas leyendas nos ayudan a cautivar a nuestros escuchas y a hacer la plática del vino más amena. El cuestionamiento en este caso es si el champagne fue el primer espumoso de la historia o existió alguno antes. Esta interrogante nos llevó al sur de Francia, dentro de la zona de Languedoc, más específicamente en Limoux. La historia nos demuestra que en el año 1531 (varios cientos de años antes del descubrimiento del champagne) los monjes benedictinos de la Abadia de Saint Hilaire que pertenecían a la orden de los Cátaros, en base a observación y paciencia descubren un cambio en algunos de sus vinos blancos después de un tiempo en la botella. Esta bebida poseía diminutas partículas que en forma de perlas subían a la superficie de las copas y se perdían en el aire, como lo relataban los monjes. Esto no era nada más que gas carbónico que se había producido en la botella debido a la fermentación del azúcar aún existente en el vino por acción de las levaduras que seguían activas dentro del vino. Por supuesto fue una casualidad, señalada como error en un principio, hasta que a alguien se le ocurrió abrirlo en el momento justo y probarlo, de esta manera, según claman los productores de esta zona, nació el primer vino espumoso del mundo, llamado Blanquette de Limoux.

Poco más de un siglo después de su descubrimiento, Pierre Perignon, a quien mencionamos anteriormente, pasó un par de años de retiro en esta abadía Cátara en donde muchos suponen aprendió el método de elaboración del espumoso que replicaría años después en la zona de Champagne.

Desde su creación, los vinos espumosos Blanquette de Limoux fueron ganándose el gusto de muchos paladares por sus características únicas, me refiero al gas carbónico o más comúnmente dicho “las burbujas”. Estos vinos recorrieron el mundo, fueron los favoritos de zares en Rusia e inclusive se sirvieron en la Casa Blanca en Washington.

La elaboración de este vino es muy compleja, empezando por sus uvas ya que se basa en una cepa blanca autóctona de la región de Limoux llamada Mauzac, en algunos casos se apoya con la ya conocida y clásica para elaborar espumosos Chardonnay y por la Chenin Blanc con las cuales se logra un vino blanco de firme acidez y baja graduación alcohólica, después se mezclarán vinos blancos de otras añadas pero de la misma zona, una vez obtenida la mezcla se embotellará y a la botella se le agregaran levaduras y azúcar colocando en la botella un tapón provisional para lograr una segunda fermentación en botella con el objetivo de que tome espuma, o sea, conserve el gas carbónico que expiden las levaduras al metabolizar el azúcar. Por último se limpiará el vino de las levaduras y residuos y se rellenará con una mezcla de vino y azúcar para recuperar el vino perdido, se taponará y etiquetará. A este método se le conoce como Método Tradicional o Champenoise y hoy es usado alrededor del mundo.

Cuando el Champagne adquiere la fama mundial con la que hoy se le conoce, los vinos de Blanquette de Limoux se quedan rezagados no debido a su calidad, sino a la falta de comercialización y mercadotecnia, así el Champagne se convirtió en la bebida de abolengo y es posiblemente uno de los primeras conceptos que percibimos sobre vino en nuestra vida. Seguramente antes de tener la edad suficiente para beber ya hemos escuchado muchos datos sobre esta mítica bebida, sabemos que es costosa, sabemos qué es lo que se bebe cuando nos graduamos, cuando nos casamos y en toda ocasión especial. Hemos escuchado más de una vez que se debe tener cuidado con la cantidad que se toma ya que estas burbujas tienden a subir y no solo en la copa, también al beberla, sin embargo les puedo decir que una vez que te sumerges en este vasto y maravilloso mundo del vino, los mitos y percepciones pueden cambiar mucho, pero lo que seguro nos queda es esta profunda admiración por esta bebida, acompañante de los mejores y más finos eventos, musa de muchos artistas, sobreviviente de guerras, bebida favorita de reyes, emperadores, e inclusive conquistadores como Napoleón Bonaparte que lo consideraba merecido en la victoria y necesario en la derrota.

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Champagne es hoy en día una de las zonas vitivinícolas con mayor éxito en el mundo. Su producción apenas satisface las necesidades del mercado y sus productos, aunque todos tienen un perfil similar, son sumamente diversos entre ellos y debido a la pluralidad de sus casas productoras clases y calidades variadas, existen los de producción masiva, los que están en sub zonas específicas y las casas en donde existe una tradición familiar entre muchas otras.

Esta grandiosa bebida cuenta con una gama amplia de menciones que nos indican tipicidades, estilos y supuestas calidades como cuando menciona “Blanc de Blancs” (denominado así por ser un vino blanco, hecho con cepas blancas), si encontramos los Brut Reserve que en muchos casos es un gran producto relación costo-beneficio. Después vienen los que son elaborados exclusivamente de viñedos “GrandsCrus”, los que mencionan en la etiqueta “Millesime” significa que son provenientes solo de añadas extraordinarias y no podemos dejar atrás el seductores Champagne Rosé que es un excelente compañero de muchos platillos de la gastronomía Mexicana. Todos provenientes de un de al menos 1 de las 3 uvas autorizadas en champagne que son la Chardonnay, PinotNoir y PinotMeunier.

Un buen Champagne es una obra de arte, arte que se bebe y no se necesita una fecha especial para abrirlos, el día que lo abrimos se convierte en la fecha especial!