Fátima León, rumbo al World Class 2017

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Por Ingrid Cubas @ingrid_cb Foto: Román Gómez @playadura

La historia de Fátima León en el mundo de la hospitalidad comenzó cuando tenía 17 años y se debatía entre todas las pasiones que tenía en la vida. Acostumbrada a viajar desde pequeña con su familia, no dudó en mudarse a la Ciudad de México cuando terminó sus estudios a nivel preparatoria. En una etapa que para muchos llega a ser confusa, ella extendió sus alas para dedicarse a experimentar con cuanta actividad llamaba su atención.
A la par que desarrollaba interés por el arte, comenzó a darse cuenta de que el mundo de las bebidas le llamaba mucho la atención.
Ese interés la motivó para tomar cursos de café y té, después hizo un máster de vinos y comenzó a estudiar cada destilado por separado hasta entrar a la única escuela de coctelería en México aliada a la International Bartenders Association.
Su buen desempeño, la llevó a trabajar de la mano de Mónica Patiño en Delirio, y fue una parte activa en la inauguración de Casa Virginia.
Fue así como Mónica Patiño fue su guía y despertó la creatividad de Fátima a enfocarse en coctelería. “Mónica me motivó y me guió. Con ella empecé con cosas básicas y aprendí de vino, cerveza, mezcal y otros destilados”.
Posteriormente se fue a Alemania e hizo un menú para el restaurante Papalotl de Barbara Craffonara, suceso que se dio de forma casual después de que platicaran sobre lo que Fátima había estado haciendo en México.
Al volver, vivió dos años en Playa del Carmen para darse un break de las cuentas, pues durante mucho tiempo se había dedicado a cuadrar inventarios y ver costos, por lo que anhelaba trabajar en algún lugar donde pudiera hacer cócteles.
Dejando atrás su faceta de Jefa de Bar, volvió a ser bartender en Almirante Pech de Grupo Santanera, para participar en el World Class 2016, donde co
noció a Mica Rousseau, quien la convocó para que se integrara al equipo de Fifty Mils convirtiéndose en su mentor.
Para Fátima, World Class es una de las mejores experiencias que ha tenido: “Es uno de los concursos más reconocidos porque exprime a la gente hasta que sale su máximo potencial. Es necesario tener conocimientos sobre la historia de la coctelería y ser organizado, prácticamente es como un juego donde te debes divertir y lucir tu talento aunque a veces sea difícil porque estás nervioso por llegar a la final”.
Cuando se integra al equipo de Fifty Mils, ella confirma que la hospitalidad es la clave para llegar al éxito, ya que tiene claro que lo que ofrece a sus clientes es una experiencia más allá de un sabor. “Se trata de darles atención y hacerles pasar un momento ameno, que se sientan acogidos incluso con una limonada”, nos comentó.
“Fifty Mils me ha ayudado y me ha impulsado a querer a aprender más. Mica me dio la oportunidad y llegar ahí ha sido muy placentero. Somos una familia. Es increíble estar detrás de su barra de mármol”.
Aún cuando ha sembrado su propio éxito, sabe que el camino de la mixología no es fácil, pues siempre ha estado consciente de sus raíces. Además de que se trata de una industria donde puedes tener rachas muy buenas, pero es necesario enfocarte en definir la dirección que deseas.

En sus cócteles transmite sus raíces. Se considera una persona sencilla, pero sobre todo sincera. Le agradan el Daiquiri y el Negroni, y ahora es la Representante de México en la final de World Class 2017.