En busca de las alitas de pollo perfectas

Por Diana Alarcón Elizondo @dianapat23

En los últimos años comer alitas de pollo en México es cada vez mas común. Y es que son tan ricas, tan “mordibles”. Esto me recuerda a mi amiga Lorena que cada que me ve disfrutando de este manjar dice que no hay nadie en el mundo más ágil para dejar el hueso más limpio que yo. Es que me da tentación… ¡Cómo que dejar ahí botado hasta al cartílago se me hace imperdonable!

Hoy día cada vez es mas común encontrar lugares especializados en alitas de pollo como Hooters, sí, sí, el de las chicas en shorts anaranjados y por las que toooodos los hombres babean; Las Alitas (si no te tomaste una selfie con la botarga de pollo que va a saludarte y a menearte la colita a tu mesa, simplemente no fuiste); Wings Army, Wing Stop o Buffalo Wild Wings, incluso muchos restaurantes como Chilis, bares o cantinas las tienen en sus menús como platillos de entrada o principal, en donde el apio y el aderezo blue cheese le dan el toque celestial.

Las alitas de pollo se llamaban en un principio Buffalo Wings, Hot Wings, Chicken Wings o Wings, pero hoy los restaurantes han desarrollado sus propias recetas con un sinfín de sabores y aderezos, que vuelven a esta parte del pollo (a la que antes se trataba con la punta del pie) un nuevo motivo para suspirar y añorarlas todo el tiempo.

alitas

Su llegada al mundo se la debemos al señor Frank Bellisiimo, fundador del bar Anchor en Buffalo, NY, el primer lugar que sirvió las alas de pollo bañadas en salsa picante. La historia, según la cuenta el matrimonio Frank y Teressa Bellisimo, se remonta a un error en un pedido de pollo en el cual llegaron alas en lugar de otras piezas para la elaboración de salsa de espagueti. Frank pensó que era una pena usar las alas para hacer la salsa, por lo que le pidió a su esposa que les diera un fin más digno, algo que no fuera la salsa para la pasta.

Teresa preparó las alas en su receta original como entradas para los clientes del bar, y así nacieron las famosas Buffalo Wings, la noche de un viernes del año de 1964. Luego de unas semanas y viendo la gran acogida de las alas decidieron incluirlas en el menú habitual. Lo de acompañarlas con bastones de apio y salsa de queso azul también fue invento de Teresa Bellissimo.

Hoy en día muchos no podemos concebir nuestra vida sin unas alitas de pollo, más si se trata de disfrutar una reunión con amigos, un ligue o la transmisión de un evento deportivo (con una chela, obviooo). Es tanta la necesidad de comerlas, que a veces, créanme, 10 alitas (las que llevan las órdenes convencionales en casi todos los sitios) ya no son suficientes.

Las alitas nos han salvado de morir a muchos en nuestros tiempos de “estudiambres”, donde nos acompañaban junto al alterón de tareas, por lo que yo en lo personal he generado una adicción por ellas. Hoy en día, gracias al furor, nos podemos gastar una buena lana en ellas.

Pero las mías, las mías…las que podría comer diario y a toda hora son de Barracuda Diner, en la Colonia Condesa de nuestra Ciudad de México, que tienen un sabor único con un toque agridulce y espeso, que hace que hasta la lengua se te acalambre de antojo nomas de verlas llegar a tu mesa. Las puedes ordenar con el grado de picante que aguantes, comenzando con el “chile del que no pica”, hasta los muy extremos.

Visitar este lugar es como si estuvieras dentro una escena de la película Back to the Future. Me dan ganas de llegar con crinolina y de la mano de Elvis Presley, seleccionar de la rocola “Jailhouse Rock”, pedir una malteada y disfrutar del ambiente.

Además de las deliciosas alitas, puedes encontrar una sinfonía de malteadas espumosas y espesas, hamburguesas con ingredientes deliciosos, que junto con el pay de plátano me devuelven la vida…créanme, si no se comen uno, es como si no hubieran ido.

¿Y a ustedes cuales son las alitas que mas les gustan?

[author] [author_image timthumb=’on’] http://www.apasionadomagazine.com/home/wp-content/uploads/2016/08/MG_0028.jpg[/author_image] [author_info]Diana Alarcón Elizondo

Para esta publirrelacionista con 19 años de experiencia en estilo de vida, la buena comida es uno de los principales placeres en la vida. Ha declarado públicamente que podría comer pozole todos los días, así como un Foie Grass acompañado de una buena copa de Champagne. Es tan apasionada de la gastronomía que a todo lo“bonito” que se come le toma fotos y las sube a las redes sociales, lo que la ha vuelto una “gourmand” terrenal. [/author_info] [/author]