Una cocina sin reglas se lleva mejor entre amigos

Con motivo de su llegada a nuestro país hace más de una década, el chef Pedro Martín ha decidido invitar a reconocidos colegas durante todo el año para compartir los fogones en su restaurante Kaye.

Por Hilda Delgadillo

Es así como festeja estos diez años de cocinar entre amigos, ya que una vez al mes realiza un menú de degustación combinando todas sus recetas, y lo mejor de todo, ofreciendo algo diferente. Se trata de una sinergia entre chefs en una cocina sin reglas, donde un par de amigos unen sus talentos para proporcionar un buen platillo.

Originario de las Islas Canarias, Pedro Martín combina en Kaye sus creaciones con productos locales. Llegó a México y se apasionó de nuestra gastronomía y sus orígenes, dando rienda suelta a su expertise, y así logró mezclar sus raíces con nuestro toque, para crear este concepto de cocina sin reglas.

En esta ocasión degustamos los platillos preparados por el chef Pedro Martín y el invitado especial Lalo García, de Máximo Bistrot. Una experiencia verdaderamente placentera, en la cual dos exponentes de la gastronomía nos cautivaron desde el primer tiempo con una sopa de hongos porcini y trufa negra, acompañado de un coctel de frutos rojos que fue la delicia de la noche.

Después nos presentaron un tomate riñón y hueva de lisa, con jugos de pimientos del padrón y pan de camarón baby con un fuerte sabor a mar.

Probamos un kampachi con vinagreta de chicatanas y soya blanca; un pescado fresco que con la vinagreta realzaba ese sabor salado y a la vez picante. Lo maridamos con vino blanco Crios, un Torrontés de Mendoza Argentina.

También nos sirvieron una sardina de Ensenada a la llauna catalana, con papa frita, espuma de papa rancia, tocino y pimientos fritos.

Como quinto tiempo nos presentaron un pork belly confitado con risotto, semilla de girasol, estragón y jus de cebolla. La suavidad de la carne estuvo en su punto, además, en conjunto con la textura del risotto, hicieron que este platillo fuera uno de mis favoritos. Lo maridamos con un Cabernet Sauvignon de California.

Y como dulce final, degustamos un cremoso de chocolate con avellanas ralladas, helado de coco y haba tonka. Un excelente sabor para un gran cierre.