Arturo Bodenstedt

CREADOR DE LA GUÍA DE VINOS MEXICANOS

Arthur

Foto: Nancy Granados @nanmorada

Fui educado dentro de la cultura del vino. Mi familia lo consideraba como parte de la comida, no solamente como una bebida alcohólica. Trato de aprender cada día más sobre el vino, mis viajes siempre son a viñedos, estoy cerca de la industria tanto en México como en el extranjero.

Antes yo le tenía muchos prejuicios al vino mexicano. Solamente conocía un par de etiquetas. Pero cuando tuve la oportunidad de ir al Valle de Guadalupe, en Baja California, hace más de una década, me encontré con una industria en crecimiento con un enorme potencial. A partir de entonces me hice el propósito de que no le pasara a los demás lo que me sucedió a mí: el no consumir vino mexicano simplemente por desconocimiento.

Me empecé a interesar por el mundo del vino desde joven gracias a que mi familia tenía un viñedo en Alemania en donde se producía vino para el consumo familiar. Desde entonces tuve la oportunidad de conocer a muchos vinicultores, de estar cerca de la industria y tomarlo, pues en mi casa siempre había vino para la comida.

Hasta hace poco no se hablaba del vino mexicano. Con la guía yo he tratado de informar sobre nuestros productos, decirle al consumidor que hay vinos mexicanos que son muy buenos, que los prueben, que los conozcan. Yo los he probado todos y me parecen vinos de esta calidad, a esto me huelen, a esto me saben.

Para la guía yo me pongo en contacto con los vinicultores y les hablo del proyecto. Entonces me mandan sus muestras o no. Yo no tengo problema en comprar las botellas. Si no me quieren apoyar con el proyecto las compro y no tengo un prejuicio, una venganza, dolo o mala fe contra aquellos a los que les compré las botellas.

Hace diez años había muy pocos vinicultores, unos 20, 25. Pero me di cuenta que la industria iba para arriba y eso generaría un boom. En 2008, cuando elaboré la primera edición de la guía, tuve registro de 34 bodegas. Ahora tengo registro de 180. En ocho años eso ha representado un crecimiento impresionante. También ha aumentado el número de estados donde se produce vino. Antes eran sólo Baja California, Coahuila y Querétaro. Ahora también se produce vino en Aguascalientes, Zacatecas, Hidalgo, Chihuahua y Sonora.

Para calificar cada botella hacemos una cata a ciegas. Colocamos las botellas por rango, por precio, y las probamos. Somos 12 personas que nos reunimos para catar, entre enólogos, sommeliers, gente conocedora del vino y gente novata.

Algunos vinicultores sí se han molestado con la calificación que le damos a su producto. Me han dicho que si estoy loco, que no tengo derecho, que otros le han dado un promedio más elevado. Yo les respondo con toda honestidad que no hay dolo, no hay mala fe, esa es mi percepción y la de otras personas, y si el resultado no fue de su agrado les pido una disculpa. Pero muchos sí entienden que esto es algo subjetivo, no es una cosa química sino es cosa de paladar, cosa de aromas, de sensibilidades. Tienen que entender una cosa: yo lo hago de forma independiente, yo no gano con el libro, no tiene publicidad de las bodegas, no tiene publicidad de nadie, por lo tanto tengo una independencia absoluta en mis criterios

Por supuesto que hay diferencias sustanciales entre los vinos mexicanos por región. Cuando tú pruebas un vino de Querétaro, de inmediato sientes la diferencia con respecto a un vino de Coahuila, o uno de Baja California. Y esperemos que permanezca así porque el chiste es que cada región refleje sus propios sabores y que se diferencien entre sí. Hay un gran esfuerzo por parte de la industria de producir vinos personales, de producir una paleta de productos bien diferenciada para que el consumidor tenga de donde escoger.