Mauricio Solórzano

mauricio

La bebida emblema de Nicaragua es el ron. Su clima lluvioso, la cordillera volcánica que enriquece con minerales el suelo donde se cosecha la caña de azúcar y la calidad del agua hacen que un ron nicaragüense nunca sepa igual que otro producido en El Caribe o en cualquier país centroamericano.

Es por eso que el ron es la bandera comercial de la tierra de Rubén Darío. Y entre las marcas que destacan a nivel mundial se encuentra Flor de Caña, que comenzó su historia en 1890, en Chichigalpa, una población situada al pie del volcán San Cristóbal, a 120 km al norte de Managua.

Flor de Caña comenzó su verdadera expansión comercial hacia mediados del siglo pasado, cuando por primera vez se puso a la venta en Venezuela, Costa Rica y Honduras, en donde inició su internacionalización aunque actualmente se vende en 50 países, incluyendo algunos tan ajenos a las culturas latinoamericanas como Rusia, República Checa, Eslovaquia o China.

Mauricio Solórzano, embajador global de la marca, nació en Managua. El conflicto bélico que sacudió a Nicaragua en los años ochenta hizo que tuviera que migrar a Costa Rica, donde estudió Relaciones Públicas en la Universidad Panamericana. Estaba comenzando su vida laboral cuando le llegó una oferta que no pudo rechazar por un doble motivo: era la oportunidad de ingresar a una gran empresa y, al mismo tiempo, regresar a su tierra natal.

A partir de entonces, Solórzano ha ocupado diferentes cargos hasta llegar a ser embajador global, por lo que le ha tocado diseñar estrategias para posicionar a la marca sobre todo en los mercados norteamericanos (con México a la cabeza) y europeos.
“El ron es la bebida que ha acompañado a los nicaragüenses en todos los momentos de su historia. Lo llevamos con mucho orgullo. Es el producto que más nos representa en el mundo junto con el tabaco y el café”, comenta.

Tanto para él, como para todos los maestros roneros, combinar esta bebida con refresco de cola es un sacrilegio que sólo se perdona cuando se trata de un ron joven. Pero hacerlo con uno añejo de calidad premium es un verdadero desperdicio. “Recomendamos que se pruebe con agua natural o agua mineral para no enmascarar el sabor del ron con sodas de cola porque queremos que disfruten un verdadero añejo sin ningún ingrediente artificial.”

Y comparte con nosotros las proporciones ideales para disfrutar de un ron sin sacrificar sabor y aromas: dos onzas de ron, tres onzas de agua mineral y un pedazo de cáscara de naranja sumida en el agua para que abra todas las percepciones que emanan de un buen ron nicaragüense